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Top 10: Así fue la ciencia en 2014

por Redacción 180 Hace 911 días
  © PASCAL GUYOT / AFP

1. La crisis del ébola
El asunto de carácter científico que más ha interesado y preocupado durante el año que termina se conoció en marzo, cuando el gobierno de la República de Guinea informó de un brote de virus del Ébola. La Organización Mundial de la Salud (OMS) se hizo eco días después, pero como reconoció su directora Margaret Chan en una reciente entrevista para la BBC, “el mundo entero, incluida la OMS, no vio lo que se estaba desplegando, lo que iba a ocurrir ante nuestros ojos”. “Nos relajamos, solo para descubrir en junio que la enfermedad estaba regresando”. La OMS declaró la emergencia global el 8 de agosto. A fecha 12 de diciembre, la OMS contabiliza 18.152 casos, con 6.548 fallecimientos. La epidemia prosigue en Guinea, Liberia y Sierra Leona. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, declaró que confía en la erradicación del brote para mediados de 2015.

2. Rosetta aterriza en un cometa
El primer artefacto de creación humana que logró posarse sobre un cometa ha marcado este año un nuevo hito en la historia de la exploración espacial, una proeza tecnológica que recibió amplia cobertura en medios de todo el mundo. El 12 de noviembre la sonda Rosetta de la Agencia Europea del Espacio (ESA) liberaba su módulo Philae con destino a la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. El aterrizaje del robot fue más accidentado de lo previsto, situándolo en una zona de sombra donde sus paneles solares no lograron mantenerlo operativo durante mucho tiempo. Pero en las horas en que Philae estuvo activo, recogió infinidad de datos que ayudarán a comprender el nacimiento del Sistema Solar. Gracias a esta misión ya sabemos que el cometa Chury alberga moléculas orgánicas y que su agua es isotópicamente diferente a la terrestre, lo que parece descartar la hipótesis de que los océanos de nuestro planeta tuvieran su origen en el impacto de este tipo de objetos.

3. La NASA vuelve al espacio
Han transcurrido ya 42 años desde el último viaje del ser humano más allá de la órbita terrestre, y hoy cunde la idea de que es el momento de resucitar el espíritu de exploración que llevó a 12 astronautas a la Luna entre 1969 y 1972. Fruto de este renacimiento son los proyectos de la NASA de enviar misiones tripuladas a la Luna, a algún asteroide o incluso a Marte. Sin embargo, desde la cancelación del programa Apolo la agencia estadounidense no había vuelto a disponer de naves aptas para el espacio profundo. El pasado 5 de diciembre, el vehículo de la próxima generación de exploradores espaciales hizo su debut en un primer viaje sin tripulación. La Orión voló durante cuatro horas y media y sobrevivió a una reentrada en la atmósfera a 32.000 kilómetros por hora y 2.200 grados centígrados, una auténtica prueba de fuego que terminó con un exitoso amerizaje en el Pacífico y que anticipa el regreso del ser humano al espacio.

4. El eco del Big Bang que se apagó
Los astrofísicos están cada vez más cerca de ser testigos del origen del universo. Aunque esto pueda parecer un imposible, lo cierto es que los primeros instantes de la existencia del cosmos dejaron una impronta que aún es observable en la radiación cósmica de fondo de microondas, una especie de eco del Big Bang. En marzo, científicos del telescopio BICEP2, situado en el Polo Sur, anunciaron que en este fondo habían detectado las ondas gravitatorias primordiales de ese eco, una especie de distorsión del espacio-tiempo que aporta una prueba concluyente de la inflación del universo en los momentos posteriores al Big Bang. El descubrimiento fue ovacionado por la comunidad científica, pero la posterior publicación de los resultados dejó a algunos expertos con la sensación de que las pruebas eran débiles. En septiembre, los datos aportados por el telescopio espacial Planck de la Agencia Europea del Espacio sugerían que la señal de BICEP2 era en realidad una interferencia del polvo cósmico. El debate prosigue.

5. Luces y sombras de las células madre
El de las células madre es un campo prometedor del que se esperan grandes beneficios para el futuro de la medicina personalizada. Desde abril de 2014 la promesa está más cerca de hacerse realidad gracias a dos equipos de investigadores que han superado el hito de crear células madre embrionarias genéticamente idénticas a personas adultas. El procedimiento es similar al que en 1996 se empleó para crear la oveja Dolly, pero su objetivo en humanos no es clonar gente, sino fabricar órganos y tejidos a medida para cualquier paciente que lo precise. Sin embargo, la ciencia de las células madre también ha tenido su lado oscuro en el año que termina. El 5 de agosto, el científico japonés Yoshiki Sasai se ahorcó en su instituto después de demostrarse la falsedad de dos estudios que describían un método revolucionario y sencillo para obtener células madre humanas y en los que el investigador había participado. Según las pruebas, el montaje fue obra de la autora principal, Haruko Obokata; Sasai era inocente, pero en una nota de suicidio afirmó sentirse responsable como vicedirector del centro.

6. Ingeniería inversa de la naturaleza
Una de las áreas de investigación más originales e innovadoras en la ciencia actual es la biología sintética, que busca practicar una especie de ingeniería inversa de la naturaleza para crear células de diseño. En 2014 la biología sintética ha logrado dos grandes avances. El primero, publicado en marzo, fue la construcción del primer cromosoma artificial de levadura, el organismo más sencillo empleado en los laboratorios que posee células con núcleo. En el futuro, los científicos podrán diseñar células capaces de producir medicamentos, elaborar biocombustibles o descontaminar vertidos. Tal vez los bioingenieros no solo serán capaces de fabricar genes a voluntad, sino que la propia capacidad del ADN se multiplicará gracias a la posibilidad de ampliar el código genético que la naturaleza lleva empleando miles de millones de años. En mayo, un equipo de investigadores conseguía añadir dos bases artificiales a las que el ADN utiliza de forma natural y que se representan por las letras A, T, G y C. El alfabeto genético extendido es una puerta abierta a la creación de proteínas con funciones hasta ahora insospechadas.

7. Llévese su genoma por 1.000 dólares
Desde que en 2003 concluyó el Proyecto Genoma Humano, los pronósticos del futuro de la medicina han imaginado un día en el que la secuencia completa de nuestro ADN estará a nuestro alcance y al de los médicos, que podrán leer en nuestros genes cuáles son las enfermedades que nos amenazan, cómo prevenirlas, y qué tratamientos son más adecuados para nuestro perfil. El primer obstáculo para cumplir este vaticinio es bajar el coste de secuenciar un genoma desde los 3.000 millones de dólares que costó el primero hasta una cifra asequible que las compañías de seguros médicos estén dispuestas a cubrir; este importe suele cifrarse en 1.000 dólares, unos 800 euros. El pasado 14 de enero, la compañía Illumina anunció que lo ha conseguido con su nuevo sistema HiSeq X Ten. Sin embargo, los expertos advierten de que la interpretación de la vasta información contenida en el genoma de una persona aún será un escollo a superar.

8. La primera “tierra” lejos de la Tierra
A pesar de que la búsqueda de organismos alienígenas o de sus manifestaciones hasta ahora ha sido infructuosa, los astrobiólogos no pierden la esperanza de demostrar que la vida es un fenómeno común en el universo y que debería surgir allí donde las condiciones sean propicias, como ocurrió en la Tierra. Al menos ya tenemos la certeza de que los planetas en nuestra galaxia son prácticamente incontables, y la seguridad estadística de que muchos de ellos deben de tener un tamaño adecuado y una temperatura moderada. Ya conocemos el primero con estas características: Kepler 186f, a casi 500 años luz de nosotros, fue descrito en abril en la revista Science como el primer exoplaneta habitable y con enormes posibilidades de albergar vida. Todo indica que en los próximos años el catálogo de segundas tierras se multiplicará.

9. Un virus gigante resucita del hielo
Como cada año, la literatura científica ha continuado aportando pruebas del cambio climático y predicciones sobre sus consecuencias. Y si casi todas estas son aterradoras, ahora ha venido a sumarse la posibilidad de que la desaparición de los hielos permanentes libere microorganismos potencialmente patogénicos que se han conservado frescos en los suelos helados. En marzo, un equipo de científicos rescató del permafrost de Siberia un virus hasta ahora desconocido y que ha resultado ser el de mayor tamaño jamás hallado, más de una milésima de milímetro, un verdadero coloso para los de su clase. Después de 30.000 años bajo el hielo, el Pithovirus sibericum volvió a la vida infectando a las amebas, sus hospedadores naturales. Ha sido solo una advertencia, ya que el virus no es peligroso para los humanos. Pero otros podrían serlo.

10. ¿Plancton marino en el espacio?
Tal vez la noticia científica más estrambótica de 2014 la protagonizaron los cosmonautas rusos de la Estación Espacial Internacional (ISS), cuando una recogida de muestras en el exterior de las ventanas de la instalación orbital dio como resultado la supuesta presencia de restos de plancton marino. Así lo divulgó la agencia rusa de noticias ITAR-TASS el 19 de agosto, citando al jefe de la misión rusa en la ISS, Vladimir Solovyev. Un portavoz de la NASA negó todo conocimiento oficial sobre la cuestión. Por su parte, en respuesta a la pregunta de una usuaria en las redes sociales, la agencia alemana del espacio DLR confirmó el hallazgo de ADN bacteriano, sin pronunciarse sobre el asunto del plancton. Aún no se ha publicado ninguna conclusión científica del experimento ruso.


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