180 Ciencia

Un mundo sin antibióticos

por Gabriel Farías Hace 1290 días
Bacteria Acinetobacter baumannii © Microbe World

La Acinetobacter baumannii es una de las principales bacterias responsables de infecciones intrahospitalarias. Puede causar neumonía severa, infecciones urinarias y meningitis. Hasta hace unos años era fácilmente controlable con antibióticos. Hoy es una de las bacterias extremadamente resistentes.

La resistencia a los antimicrobianos es un problema mundial. “La alarma es tan grande que hay científicos muy destacados que están planteando que estamos en los albores de la era post antibiótica”, dijo a 180 Ciencia Julio Medina, encargado de la cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina. 

“Cuando no teníamos antibióticos no sabíamos cómo tratar los virus, bacterias y parásitos”, dijo Medina. “Ahora los tenemos pero estamos llegando a una situación en la que no vamos a tener antibióticos, antiparasitarios o antivirales para tratar las infecciones, porque van a ser resistentes a todo”. 

La directora general de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, fue contundente en su discurso durante la reunión de expertos en enfermedades infecciosas de la Unión Europea de 2012: “Una era posterior a los antibióticos supone el final de la medicina moderna tal como la conocemos. Afecciones tan comunes como la amigdalitis o una lastimadura en la rodilla de un niño pueden volver a ser mortíferas. Algunas intervenciones sofisticadas, por ejemplo, reemplazos de cadera, trasplantes de órganos, quimioterapia oncológica y atención del recién nacido prematuro serán mucho más difíciles de abordar, e incluso demasiado peligrosas”.

Chan advirtió que no se puede permitir que la pérdida de antimicrobianos esenciales se convierta en la próxima crisis mundial y llamó a los gobiernos a tomar medidas.

Un problema grande

Las bacterias se hacen resistentes a los antibióticos de forma natural. Si se toman antibióticos de forma indiscriminada las bacterias evolucionan para contrarrestar su destrucción.

Está demostrado que cuantos más antibióticos se consumen, más bacterias resistentes se generan. Así lo muestra una gráfica que la Organización Mundial de la Salud utiliza para evidenciar la magnitud del problema.

Países como España, China, Francia, que tienen un elevado consumo de antibióticos, también tienen altos porcentajes de neumococos resistentes a la penicilina. La situación opuesta la tienen los países nórdicos (Países Bajos, Dinamarca, Noruega).

En Uruguay el consumo de antibióticos viene en aumento. Entre 1997 y 2007 creció 64%, según la investigación “Tendencias en el consumo de antibióticos en ocho países latinoamericanos” publicada en la Revista Panamericana de Salud Pública. 

Julio Medina, de la cátedra de Infectología, entiende que hay que tratar de usar menos antibióticos, educar a la comunidad para que no se automedique ante cualquier cuadro infeccioso o que deje de tomar el medicamento antes de terminar el tratamiento. “Si usas dosis insuficientes o por períodos insuficientes facilitas la resistencia de bacterias. Tiene que haber buena educación y buena coordinación con las farmacias, para que no se expidan antibióticos sin receta médica”, dijo el especialista. 

El Ministerio de Salud Pública aprobó recientemente un decreto para que los usuarios del sistema de salud accedan a todas las dosis de antibióticos necesarias con el pago de un ticket. Elena Clavell, directora del Sistema Nacional Integrado de Salud, explicó al Portal 180 que los usuarios pagan 2,3 tickets en promedio para completar el tratamiento. Con la medida se busca que el precio de los tickets de medicamentos no sea una excusa para abandonar el tratamiento antes de tiempo.

Otra de las medidas que tomó Uruguay fue la construcción de un sistema nacional de vigilancia. Raquel Rosa, directora de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, dijo que el sistema “intenta detectar en forma temprana a estos organismos resistentes para tomar acciones concretas para limitar los focos que surjan”.  

El consumo animal

Pero una de las principales preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud no está en el consumo de antibióticos en humanos. Según la organización, la mitad de los antibióticos que se consumen en el mundo se usa para la cría de animales, donde su control está mucho menos regulado que en humanos.  Y la mayor parte no se usa para tratar enfermedades, sino para acelerar el crecimiento de cerdos y aves de corral. 

Medina dijo que ese es uno de los carriles de la multirresistencia. “Está demostrado, y hay clara evidencia, de que el uso de antibióticos en animales se relaciona con la resistencia a algunos patógenos en humanos, como el enterococo y la salmonella. Y probablemente se relacione con la multirresistencia a otros patógenos que todavía no tenemos tan claro”.

Para controlar esta situación, la OMS viene recomendando a los países que formen un grupo de trabajo especial para coordinar las políticas y estrategias de contención de la resistencia a los antimicrobianos, y que tenga cierto poder de decisión y recursos económicos para aplicar las políticas. 

Este grupo de trabajo intersectorial debería estar integrado por médicos, veterinarios, peritos agrónomos, fabricantes de productos farmacéuticos, miembros del gobierno, representantes de los medios de comunicación y consumidores. 

La industria

El otro problema es que los laboratorios no están investigando para hacer nuevos antibióticos. “Antes veníamos de una carrera: se detectaba resistencia y la industria farmacéutica investigaba una nueva molécula. Pero la industria paró la investigación en algún tipo de bacterias, sobre todo en los Bacilos gram negativos que son el tipo de bacteria que más problema nos da dentro de los hospitales”, explicó Medina. 

“Dejaron de investigar porque no es rentable. Las bacterias se hacen resistentes tan rápido y las copias de los medicamentos originales salen tan rápido al mercado, que no terminan recuperando la inversión. No hay interés para investigar para un grupo grande de antibióticos y hace años que no  lo hacen. Tenemos un problema grave. No tenemos nuevas moléculas”, agregó.

La OMS incluye en su estrategia de intervención medidas que lleven al uso adecuado de medicamentos, el control y la prevención de infecciones y las actividades de investigación. 

El encargado de la Cátedra de Infectología Julio Medina dijo que si los gobiernos quieren frenar la multirresistencia no deben atacar solo el consumo de antibióticos. 

“Si tienes un país que vacuna bien, tienes menos infecciones y por lo tanto usas menos antibióticos. Si tienes un país que promociona el uso del condón y todas las políticas para evitar las enfermedades de transmisión sexual, tienes menos VIH, usas menos antirretrovirales y tienes menos resistencia. Si tienes un país con buena agua potable y buena salubridad, tienes menos infecciones vinculadas al agua por lo tanto usas menos antibióticos vinculados a las infecciones. El enfoque es mucho más arriba que el uso o no de antibióticos. Por último está el control en el consumo de antibióticos donde tiene que haber políticas muy claras”, dijo Medina.

Links

Tendencias en el consumo de antibióticos en ocho países latinoamericanos entre 1997 y 2007

Salud Pública "reduce barreras" de acceso a antibióticos

- Información de la OMS sobre la resistencia a los antimicrobianos

- Discurso de directora de la OMS en el que advierte sobre la crisis de resistencia a los antibióticos



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